martes 13 de octubre de 2009

El Románico Palentino: Ruta Norte (1)

Es imposible visitar todos los monumentos del norte de Palencia en una única jornada, ya que esta zona alberga la mayor concentración de monumentos y restos románicos de toda Europa, así que vamos a dividirlos en varias rutas, tomando como centro Aguilar de Campoo.

Un buen lugar para comenzar es el Monasterio de Santa María la Real, fundado en el siglo IX. Monumento construido a caballo entre los siglos XII y XIII en un estilo de transición del románico al gótico con elementos del arte cisterciense, en la actualidad acoge las sedes de la Fundación Santa María la Real-Centro de Estudios del Románico, que realiza una gran labor en la divulgación y recuperación del románico palentino, y del Museo ROM: Románico y Territorio, además de albergar un instituto. Allí nos proporcionaran toda la información necesaria para visitar los monumentos de esta ruta. Son también románicas las ermitas de San Andrés y de Santa Cecilia, con una magnífica decoración escultórica.

Monasterio de Santa María la Real

A 7,7 kilómetros de Aguilar de Campoo se encuentra Olleros de Pisuerga, donde no hay que dejar de visitar su Iglesia Rupestre dedicada a los Santos Justo y Pastor, fundada en el siglo VII y excabada en la roca. Muy cerca de Olleros (2,7 km.) se encuentra Santa María de Mave, donde encontramos un interesante monasterio, hoy en día reconvertido en un establecimiento hostelero. Su Iglesia es uno de los ejemplos más destacados del románico en Palencia. Conserva su fábrica románica prácticamente intacta, en la que son visibles influencias borgoñonas. Para visitarla hay que dirigirse a la recepción del hotel que ocupa los edificios monacales, donde te entregan la llave.



Santa María de Mave y Olleros de Pisuerga

A 15 kilómetros de Santa María de Mave, en el municipio de Santibañez de Ecla, se encuentra uno de los más bellos claustros del románico palentino, el del Monasterio de San Andrés de Arroyo. Se trata de un exquisito ejemplo del arte cisterciense rural, de transición entre el románico y el gótico (siglos XII y XIII). El Monasterio continúa ocupado por una congregación de monjas, que, además de cultivar un huerto del que venden los excedentes y realizar deliciosas pastas, que también venden, tienen una hostería. Son las propias monjas las que enseñan el monasterio, del que se visitan la Iglesia, el Claustro y la Sala Capitular. Destaca el Claustro, sobre todo por una maravillosa columna con fuste labrado dibujando franjas en zig-zag y flores de seis pétalos, y con un capitel de tallos calados casi al aire, de gran virtuosismo.

Después visitaremos Moarves de Ojeda. Resulta verdaderamente impresionante entrar a Moarves y encontrar su Iglesia, ralizada en piedra rojiza. En la fachada, sobre la puerta, se encuentra un magnífico friso en el que encontramos un Pantocrátor flanqueado por los doce apóstoles, seis a cada lado, encajados en hornacinas de influencia ojival. En, sencillamente, magnífico.

Moarves de Ojeda

Muy cerca, en una finca de propiedad particular, se encuentra el antiguo Monasterio de Santa Eufemia de Cozuelos, en Olmos de Ojeda, del que se conserva íntegra la Iglesia, construida en el siglo XII, y algunos restos de esculturas del claustro. En Santa Eufemia hay, además, una casa rural muy bonita y un restaurante para celebraciones. El actual dueño de la Iglesia la enseña sin ningún problema.



A 10 kilómetros de Olmos de Ojeda se encuentra Vallespinoso de Aguilar, donde encontramos la ermita de Santa Cecilia, encaramada a una roca. Se trata de un edificio del siglo XII, muy armonioso, con una magnífica decoración escultórica en su portada, ábside y canecillos, llena de seres misteriosos. Desde aquí, bordeando el pantano de Aguilar, llegaremos a Barrio de Santa María, donde podemos visitar la ermita de Santa Eulalia, con un bello ábside. Fundada en el siglo XIII por Doña Sancha Alfonsa, en su interior quedan restos de pinturas murales. Desde aquí regresamos a Aguilar, para finalizar esta primera ruta por el norte de Palencia.


Santa Cecilia (Vallespinoso de Aguilar) y Santa Eulalia (Barrio de Santa María)

El Románico Palentino : Introducción.

La Provincia de Palencia cuenta con la mayor concentración de monumentos románicos de toda Europa. Se trata de una colección de monumentos amplia y de lo más variada, que va desde humildes ermitas rurales hasta grandes conjuntos monásticos, además de todo tipo de detalles, desde pilas bautismales hasta capiteles.

Aunque hay restos de edificaciones románicas y esculturas en toda la provincia, podemos distinguir tres zonas clave en torno a las cuales la concentración es mayor:
  • El tramo del Camino de Santiago a su paso por Palencia.
  • La zona sur de la provincia partiendo de la capital y recorriendo el Cerrato.
  • Una amplia comarca al norte de la provincia cuyo centro estaría en Aguilar de Campoo.
Es en esta última zona donde la concentración es mayor, hasta el punto en que no hay pueblo, por pequeño que sea, cuya iglesia o ermita no merezca una visita.

Modestas o soberbias, estas construcciones nos trasladan a otro tiempo, extraño pero cercano, lleno de miedos pero también de certezas, donde lo sagrado convivía con lo profano.

Mapa de los monumentos de la provincia de Palencia.

martes 15 de septiembre de 2009

Un nuevo comienzo

Este año ha tenido el blog un poco abandonado, pero entre el trabajo, las clases de la escuela de idiomas y estudiar para las oposiciones no ha tenido demasiado tiempo libre. A partir de ahora, espero sacar algo de tiempo para seguir escribiendo sobre mis lugares favoritos y compartiéndolo con todos vosotros.

Como regalo, aquí os dejo un pequeño adelanto de nuestro próximo tema, que será un recorrido por el románico palentino, un par de fotos de las iglesias de Moarves de Ojeda y Olleros de Pisuerga.

domingo 18 de enero de 2009

Los dolmenes de Antequera

En esta ocasión vamos a hacer un pequeño paréntesis en nuestro repaso al arte románico para viajar aún más en el tiempo. Concretamente vamos a viajar hasta la prehistoria, para conocer los tres dólmenes que podemos visitar en la localidad andaluza de Antequera.

Antequera, en la provincia de Málaga, cuenta con uno de los conjuntos megalíticos más importantes de Europa, formado por los dólmenes de Viera, Menga y El Romeral.

El más destacado, por su tamaño y estado de conservación, es el Dolmen de Menga. Cénit del megalitismo español y de la arquitectura prehistórica, su construcción data del período del Calcolítico Antiguo (2500-2000 a.C.). Presenta una planta intermedia entre los sepulcros de corredor (aquellos formados por una cámara central y un pasillo de acceso diferenciados) y de galería (formados por una cámara y corredor unidos en un sólo cuerpo). Está construido con técnica ortostática.

Situado muy cerca del Dolmen de Menga, el Dolmen de Viera data de su misma época, alrededor del 2500-2000 a.C., en el período del Calcolítico Antiguo. De todas maneras, su datación es compleja y hay autores que piensan que es más antiguo, del 4.500 a.C.El Dolmen de Viera presenta una galería cubierta compuesta por un largo corredor de acceso en el que se dispone una puerta horadada, que da paso a la cámara de sección cuadrada mediante un vano perforado en el monolito. Esta cámara, a su vez, está cubierta por una enorme losa.

A unos pocos kilómetros de los dólmenes de Menga y Viera, se halla el Dolmen del Romeral, que presenta algunas novedades. Cronológicamente es posterior, de alrededor del 1900-1800 a.C., dentro del período del Calcolítico Medio o Final. Se presenta como un gran tholos de largo corredor arquitrabado y cubierto con piedras planas, en cuyo extremo una estructura arquitrabada da entrada a la cámara central, de planta circular y resuelta mediante el empleo de un muro de pequeño aparejo y una falsa bóveda por aproximación de hiladas, que culmina en un monolito plano. De esta primera cámara surge otro corredor que accede a una segunda cámara.

miércoles 24 de diciembre de 2008


Feliz Navidad - Merry Christmas - Boun Natale - Bon Nadal
Joyeux Noël - Feliz Natal - Fröhliche Weihnachten
Счастливого Рождества - Zorionak

miércoles 10 de diciembre de 2008

El Camino de Santiago en Francia: La via Turonensis

Los peregrinos europeos que viajaban a Santiago de Compostela en la Edad Media debían atravesar Francia para llegar a nuestro país. Lo hacían a través de 4 caminos o vías principales: la Via Turonensis o Camino de Tours; la Via Podiensis o Camino de Puy; la Via Lemovicensis o Camino de Limoges; y la Via Tolosana o Via Arletanensis, Camino de Arles o de Toulouse. Los tres primeros caminos confluyen en un paraje denominado Gibraltar, que está situado cerca de la localidad vasco-francesa de Ostabat. De ahí estas tres rutas siguen unidad hasta Saint-Jean-Pied-de-Port, última etapa del Camino de Santiago en Francia antes de cruzar los Pirineos y entrar en España. La Vía Arletanensis parte de Arles en el Mediterráneo francés y tras atravesar Toulouse cruza los Pirineos por Somport, donde engarza con el Camino Aragonés.

Además de estas 4 vías principales existen otras muchas menores. Entre ellas destacan: Camino de Soulac o del Litoral Aquitano, que recorre la costa de la Plata y entra en España por Irún engarzando con el camino del norte; o el Camino del Piemonte Pirenaico, que parte del Mediterráneo y va paralela a los Pirineo y en parte al Camino de Toulouse. Puede atravesar los Pirineos por diferentes puntos, entre ellos Gavarnie.

Nosotros vamos a centrarnos ahora en la Via Turonensis (o vía de Tours) , la más septentrional. Parte de la Torre de Santiago en París, atraviesa Orléans, Tours, Poitiers y Burdeos. En la etapa de Ostabat, se le unen la via Lemovicensis y la via Podiensis, a la altura de la denominada Encrucijada de Gibraltar. Cruza la frontera española por el Puerto de Roncesvalles, donde toma el nombre de Camino navarro. Se encuentra con la via Tolosana en Puente la Reina y, a partir de esa etapa, prosigue su ruta hasta Santiago de Compostela bajo el nombre de camino francés.

Aunque la ruta parte de París, en nuestro caso vamos a iniciar el camino en la ciudad de Poitiers, en la región de Poitou-Charente. Se trata de una ciudad de unos 90.000 habitantes, con una larga historia, que ya existía antes de la llegada de los romanos a Francia. Entre los acontecimientos importantes de su historia podemos destacar la "Batalla de Poitiers" en el año 732, en la que los francos de Carlos Martel derrotaron a las tropas árabes, o el interrogatorio con el que fue examinada Juana de Arco en 1429, antes de que le fuera otorgado el beneplácito para dirigir el ejército real.

Entre los monumentos más destacados de Poitiers está la Iglesia de Notre-Dame la Grande, de estilo románico, con una impresionante fachada, obra maestra de la escultura románica. También destacados son el Baptisterio de San Juan, del siglo IV, uno de los más antiguos monumentos cristianos conservados en Francia, construido hacia el 360; la Iglesia de Saint-Hilaire-le-Grand, también románica y etapa del Camino de Santiago desde el siglo XI, o la Catedral de Saint-Pierre, de estilo gótico.

Desde Poitiers nos trasladamos a Melle, siyuada a unos 58 kilómetros. Se trata de una pequeña localidad con tres magníficas iglesias románicas, construidas entre finales del siglo XI y mediados del XII, siendo la más interesante la de Saint-Hilaire.

Apenas a 28 kilómetros de Melle se encuentra otra hermosa localidad, Aulnay, donde no debemos dejar de visitar la Iglesia de Saint-Pierra, del siglo XII, con una magnífica decoración escultórica. Siguiendo la ruta, a 19 kilçómetros se encuentra Saint-Jean-d'Angély. Entre sus monumentos destacan las casas "a pain de bois" de los siglos XV y XVI o abadía real de Saint-Jean-Baptiste.

Continuamos nuestro camino hasta llegar a Saintes, a 30 kilómetros. Saintes es una ciudad monumental, donde debemos visitar su anfiteatro romano (año 40 d.C.), el arco de Germanico, construido entre los años 18 y 19 d.C. o sus monumentos medievales, como la abadía de las Damas, del siglo XII (aunque los edificios conventuales son del siglo XVII), la basilica de Saint-Eutrope, del siglo XI y la catedral de Saint-Pierre, comenzada en el siglo XIIy finalizada en el XVII.

Visitamos a continuación la pequeña localidad de Pons, a 20 kilómetros de Saintes, donde destraca su donjon (torre castillo) del siglo XII o la iglesia de Saint-Vivien.

Finalizamos nuestra ruta en Burdeos (a 99 kilómetros de Pons), ciudad que merece una visita. Entre sus monumentos destacan el anfiteatro romano (siglo III), las iglesias románicas de San Severino y de la Santa Cruz, la catedral de San Andrés (siglos XII-XVI) o la iglesia de San Miguel. No debemos marcharnos sin probar sus famosísimos vinos o pasear por su zona comercial.

jueves 20 de noviembre de 2008

Románico en el Languedoc-Roussillon

Después de toda esta explicación sobre las características del arte románico, vamos con una ruta en la que podemos ver algunos de los más bonitos ejemplos de románico rural en Francia.

Nuestro punto de origen es Perpiñan, una ciudad muy agradable, muy cerca de la frontera con España. Allí podemos visitar el Castillo de los Reyes de Mallorca, el Castillet o la catedral.

Desde allí nos dirigimos a Elne, a tan sólo 12 kilómetros, donde nos encontramos con uno de los claustros románicos mejor conservados de toda Francia. La construcción se hizo en diferentes etapas: la galería sur fue realizada a finales del siglo XII; la galería este a principios del siglo XIII; la galería norte a finales de ese mismo siglo; y la galería oeste a principios del siglo XIV. El claustro tuvo también un piso, del siglo XIV, que fue destruido en 1827.
La escultura de la galería sur es completamente románica. La columna central está adornada con escenas históricas de la vida de san Pedro y san Pablo. La galería oeste es un duplicado de la galería sur, con algunos capiteles de estilo gótico. En la galería norte hay capiteles de estilo románico y otros de estilo gótico. El esquema es igual al de la galería sur, con capiteles decorados con motivos vegetales y animales y con una única escena histórica, el martirio de Santa Eulalia de Mérida y de Santa Julia, en el pilar central. La galería este, de estilo gótico, está decorado con escenas de la infancia de Cristo representadas en las columnas, y escenas de la Pasión en las paredes.

El claustro se encuentra adosado a la Catedral de Santa Eulalia y Santa Julia, románica con elementos góticos (s. XI-XII), que fue sede episcopal hasta el siglo XVII, cuando el obispo se trasladó a Perpiñan.

A pocos kilómetros se encuentra la pequeña población de Saint-Génis-des-Fontaines, donde debemos visitar la iglesia del antiguo monasterio benedictino de Saint-Génis. Lo más destacado de esta iglesia, construida sobre una base prerománica del siglo X y ampliada en el siglo XII, es el dintel de la puerta. Se trata de una de las primeras muestras de escultura románica de toda Francia. Se trata de una pieza de forma rectangular de mármol blanco. Está esculpida en bajo relieve de forma muy minuciosa. En el centro del dintel se observa la figura de Cristo, inscrito en una mandorla perlada sostenida por dos arcángeles. Está encuadrado por dos grupos de tres personajes cada uno. También es visible una banda en la que se encuentra una inscripción en latín medieval. En la inscripción aparece la fecha de construcción del mismo ya que se cita que fue realizado por orden del abad Guillem el año 24 del rey Roberto, haciendo referencia a Roberto II de Francia que reinó entre el 996 y el 1031. Por eso puede datarse el dintel en el año 1020.

Desde Saint-Génis-des-Fontaines regresamos a Elne para coger la carretera D612 en dirección a Thuir, donde encontramos unas bodegas construidas por Gustave Eiffel. Desde allí partimos hacia Ille-sur-Têt, donde cogemos la N116.

Justo a la salida de esta localidad encontramos el desvío hacia el Priorato de Serrabona, una de las construcciones más hermosas del románico francés. El Priorato se encuentra en medio de la naturaleza, y se accede hasta él por una carretera de montaña desde la que se ven hermosos paisajes. Se tarda más o menos media hora en llegar desde el desvío, y para salir de allí hay que volver luego sobre nuestros pasos. Pero merece la pena.

El priorato aparece citado ya en 1069 como iglesia. En 1082 se fundó en ella un priorato de canónigos agustinos, que quedó bajo la protección del vizconde de Cerdaña. Aunque el obispado de Elna reclamó obtener autoridad sobre el cenobio, la comunidad consiguió consolidarse. En 1151 estaba compuesta por 20 miembros. La vida monástica fue decayendo y en 1535 la comunidad era de sólo tres monjes. En 1592 Santa Maria de Serrabona fue secularizada y sus posesiones y rentas quedaron en manos del obispado de Solsona. A pesar de que a mediados del siglo XIX se la declaró Monumento Histórico Artístico, la iglesia se fue degradando.

La nave actual de la iglesia se consagró el 5 de octubre de 1151. Para su construcción, se prolongó la nave original y se construyeron el transepto y la cabecera, compuesta por el ábside y dos absidiolos. Además, se añadió una nueva nave que se comunica con la nave central mediante dos arcos. Se cree que el campanario es de factura anterior ya que se utilizaba como torre de defensa. El material utilizado para la construcción del edificio es la pizarra y, para las esculturas, el mármol rosa de Conflent.

El principal elemento de la abadía es el conjunto de escultura románica de su interior. Se cree que son obra del mismo maestro que se encargó de la construcción de la tribuna del monasterio de San Miguel de Cuixá.

El elemento más ricamente decorado es la tribuna o coro interior. Se cree que se encontraba en otro punto del templo y que se trasladó al actual, dividiendo la nave en dos partes, durante una de las reformas. Esta formada por dos hileras de tres arcadas. Cada uno de los espacios formados por estas arcadas está cubierto con bóveda de arista. Las columnas están rematadas por capiteles ampliamente decorados con temas zoomórficos en los que abundan los leones y las águilas. También hay ángeles y arcángeles. El frontal de la tribuna presenta decoraciones con temas geométricos y vegetales. Aparecen además representados los símbolos de los cuatro evangelistas así como serafines y algunos animales fantásticos. El claustro es muy pequeño y consta de una única galería. Presenta ocho pares de capiteles realizados también en mármol con una decoración más tosca que la de los capiteles interiores.

De vuelta a la carretera, continuamos nuestro viaje siguiendo las indicaciones que nos marcan el camino hacia Andorra. Al llegar a Prades, podemos visitar en Codalet el Monasterio de San Miguel de Cuixá. Esta fue una de las abadías más importantes de la Edad Media. Sin embargo, a partir del siglo XVI entró en decadencia, aunque siguió habitada hasta la Revolución Francesa. La abadía entonces desaparece y sus edificios son vendidos instalándose en ellos naves industriales y agrícolas. El campanario Norte se derrumba en el invierno de 1829. A lo largo de este siglo los edificios de alrededor de la iglesia van destruyéndose poco a poco; el claustro es vendido, capitel por capitel, lo mismo que la fuente, a los anticuarios y a los amantes del coleccionismo. En 1908 no quedan más que doce columnas.

En 1913, un escultor americano George Grey Barnard, que ya había comprado algunas esculturas de Cuixá a un anticuario parisino, se desplaza a este lugar y adquiere muchas de las obras que se hallaban diseminadas por el país. Las mismas dan origen a la reconstrucción del claustro en el Cloisters Museum de Nueva York. Sin embargo, Barnard, no pudo comprar la serie que adornaba el edificio de los baños de Prades, por cuya conservación se movilizó el pueblo. Estos capiteles fueron utilizados para la reconstrucción de la mitad del claustro en 1955.

En 1919, Fernando Trulles, compró la abadía y realojó en ella a los Cistercienses de Fontfroide, que habían abandonado Francia en la época de las leyes sobre las congregaciones. Los cistercienses se instalaron y fueron reemplazados, en 1965 por los Benedictinos de Montserrat. En los años 1920 la abadía fue objeto de varias campañas de restauración llevadas a cabo por los servicios de los Monumentos Históricos. En 1936, las obras son dirigidas por el arqueólogo catalán Josep Puig i Cadafalch, obligado a huir de España durante la guerra civil. La cripta del Pessebre es descubierta. En 1952, bajo las construcciones de la vivienda del sacristán mayor, se descubre y reconstruye la iglesia de la Trinidad. En 1954 Pau Casals, en esta iglesia que todavía no tiene techumbre, inaugura el festival de música clásica de Prades, se cubrirá en 1957.

La iglesia está ahora completamente restaurada, así como la cripta románica y lo que queda del claustro, reconstruido con elementos originales, lo que permite imaginar como debió ser en su momento de esplendor. El resto del claustro puede visitarse en Nueva York.

De vuelta a la carretera y en nuestro viaje hasta Andorra podemos visitar Villafranca del Conflent, Corneilla-de-Conflent, Mont-Louis o Font Romeu, además de la Abadía de San Martín de Canigó. No obstante, el acceso a esta última es muy complicado, debe hacerse a pie, superando un amplio desnivel, o en 4x4.

En fin, en esta zona encontramos un buen destino para un fin de semana, en el que ver arte (hay muchos más ejemplos de románico por esta zona de los que no hemos hablado), disfrutar de la naturaleza, de una buena comida y de los buenos vinos del Languedoc, además de poder hacer una escapadita a Andorra y hacer algunas compras.